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INTERES › La compra de inmuebles “desde el pozo” como
una forma de lograr mayor rentabilidad
La compra de inmuebles “desde el pozo” como
una forma de lograr mayor rentabilidad
Gracias al auge de la construcción en los últimos
años, el negocio de adquirir inmuebles desde "el
pozo" se ha convertido a la vez en una excelente opción
con alta rentabilidad, y en un eficiente instrumento de financiación
para el sector.
Efectivamente, el caudal de actividad
de la construcción
está rozando niveles record, y no es por casualidad.
A las ventajas obtenidas a raíz de la modificación
del tipo de cambio desde la caída de la convertibilidad,
se ha sumado últimamente la afluencia de inversiones
tanto locales como extranjeras, en búsqueda de una
alternativa ante los bajos niveles de rentabilidad del
capital en otras plazas y actividades.
De este modo, para
el inversor, la adquisición
de propiedades al inicio de la construcción y su
posterior reventa poco antes o después de su finalización
se erige en una inversión de relativo corto plazo
y muy alta rentabilidad.
Las ganancias son realmente importantes
si el inversor se sabe mover o está bien asesorado. Veamos un ejemplo:
si un departamento terminado se estaría vendiendo
a valor de mercado en u$s 150.000, es posible adquirirlo
en el pozo en u$s 120.000, haciéndose una diferencia
en 12 meses de u$s 30.000, equivalente a un 25%
anual.
No obstante, si el inversor revende el mismo inmueble antes
de concluida la obra, digamos en u$s 135.000, habrá obtenido
una ganancia de u$s 15.000 habiendo invertido únicamente
la porción que es de estilo en estos casos, y que
seguramente rondará un 50%: u$s 60.000. Esta ganancia
de u$s 15.000 que parece idéntica al caso anterior
(25%), se puede estar produciendo a los 6 meses de iniciado
el negocio, por lo que la rentabilidad proyectada anual
puede alcanzar un 50%.
La gran mayoría de los proyectos constructivos
se está vendiendo actualmente de esta forma que –a
su vez-, constituye uno de sus principales ejes de financiación
y de acotamiento de riesgos.
De esta manera, las dos caras
del negocio se benefician y se complementan, vinculándose como engranajes
de una misma máquina.
Las claves del negocio habrá que encontrarlas tanto
en la elección del terreno como en la sumatorias
de marcas y participantes, que generen la confianza necesaria
en los inversores. Así, a una buena ubicación
habrá que sumarle un proyecto atractivo con un target
bien definido, arquitectos y constructores experimentados,
y desarrolladores y comercializadores de confianza.
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