El mercado inmobiliario en
la República Argentina
se encuentra en estos momentos en condiciones de estabilidad
y altamente favorables para la inversión nacional
y extranjera.
En términos relativos, el valor del metro cuadrado
en Buenos Aires se ubica muy por debajo del metro cuadrado
en otras capitales del mundo, convirtiéndose de
este modo en una de las ciudades predilectas para los inversores.
Los
valores inmobiliarios alcanzaron sus picos máximos
de los últimos 25 años durante 1993, 1996
y 1997, momento en el cual comenzaron a declinar levemente.
A partir de la devaluación del Peso ocurrida en
Enero de 2002, el valor del metro cuadrado cayó abruptamente
y, a mediados de ese año, los inmuebles residenciales
se cotizaban a valores que oscilaban entre un tercio
y la mitad de sus valores anteriores a Diciembre de 2001.
Ello,
debido en gran parte a la devaluación, y
en menor medida, a la sensación de incertidumbre
que reinaba en el país.
Posteriormente, con la estabilización de la situación
política en el país, los valores comenzaron
a recuperarse, llegándose al año 2005 sin
fluctuaciones bruscas y con un mercado en permanente crecimiento,
impulsado tanto por el turismo, como por inversiones extranjeras
y nacionales en el ámbito de la construcción.
La
devaluación del Peso a un tercio de lo que cotizaba
anteriormente, trajo como resultado una mayor competitividad
de productos argentinos en mercados internacionales, una
masiva afluencia de turismo extranjero –para quienes
los bienes y servicios de nuestro país resultan
sumamente accesibles-, así como una reactivación
de la construcción como consecuencia de la caída
de sus costos en dólares. Asimismo, los argentinos
han optado por vacacionar en el país como consecuencia
del encarecimiento de los viajes al exterior.
Todas estas
condiciones han determinado un mayor ingreso de divisas
y una reactivación del mercado interno
y de la economía en general, que está iniciando
actualmente el tercer año de crecimiento consecutivo.
A
todo ello, debe sumársele la reciente salida
del default, que sin duda alentará mayores inversiones
y crecimiento sostenido, haciendo de la Argentina un lugar
ideal para invertir, sea en su industria o comercio, en
la actividad agropecuaria, o en bienes raíces.
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